Varias veces nos cruzamos con gerentes de marca preocupados o, por el contrario, contentos por cuestiones que repercuten sobre la imagen de su marca y que estaban fuera de todo plan. Con el correr de los años, esto se ha vuelto cada vez más cotidiano.
Sucede que la publicidad, tal como la conocíamos, está perdiendo espacios que está ocupando se los está cediendo a algo que desde La Dupla & Co. denominamos “la no-publicidad”.
La “NO-PUBLICIDAD” es todo aquello que escapa del control de las marcas, que al momento de diseñar sus estrategias comunicacionales ningún responsable de marketing contempla, pero que está ahí, que surge de alguna parte y es visto el público con la misma fuerza que cualquier campaña paga de la marca. Adquiere una forma de rizoma autárquico, que no se sabe cómo evolucionará.
El público hoy es generador de contenidos. Los medios sociales, no sólo vehiculizan sus mensajes, sino que también los empodera. La facilidad con la que todos hoy sacan fotos, filman videos y comparten de manera gratuita en las redes lo hace cada vez más inmediato e incontrolable. Se dice que Facebook instó a compartir todo, Instagram convirtió a sus usuarios en fotógrafos y Twitter, en opinólogos.
La No-publicidad es imposible de evitar. Sólo queda operar desde el todo el mix de marketing para ser consistente con el sistema de valores de nuestro público objetivo y tener siempre presente que la no-publicidad podría emerger en cualquier momento.
A la hora de diseñar los planes de marketing, se debe prever la aparición de situaciones no generadas por la marca, analizar los riesgos y tener listo “un plan de contingencia”. Es decir, anticiparse a distintos escenarios posibles ayudará a reducir los riesgos a futuro para nuestra marca.